I recently received a nice note from Barcelona based artist and art professor Mafa Alborés. He runs a website called The Invisible Animal // El Animal Invisible, who translated my original post “Reflections upon Seeing a Tiger in the Wild for the First Time” for the Engagement Blog into Spanish on his own site, along with his own commentary on my essay.

What I like most about his post is how he puts his own art into conversation with my reflections and photographs:

tigre-desenf-mov

 

 

 

 

 

 

 

 

Mafa Alborés: “Ausencia y presencia” (proyecto “Animal Invisible”)

Here is the full text of his post, first the translation of my original essay into Spanish, and then followed by his commentary, also in Spanish:

Jared Margulies se presenta a sí mismo como doctorando en el Laboratorio de Antroecología en el Departamento de Sistemas Ambientales y Geografía de la Universidad de Maryland en Baltimore (UMBC). Actualmente investiga la política de conservación de la megafauna en el sudoeste de la India y la escalabilidad de los estudios locales para la investigación de síntesis global. He leído ampliamente sobre ecología política, estudios en animales, geografía crítica y humana, y escritos sobre conservación de la biodiversidad. En el año 2015-2016 realicé el principal trabajo de campo para mi tesis en el suroeste de la India, con el apoyo de una beca Fulbright-Nehru Grant. Vivo en Baltimore, Maryland.

Reflexiones al ver un tigre en el salvaje por primera vez
Publicado el 8 de enero 2016
Por Jared Margulies, Universidad de Maryland en Baltimore §

Nota del editor: El post de Jared es el primero de una serie de su trabajo de campo en la conservación de la India.

margulies1

Figura 1. Fotografía tomada después de ver un tigre de Bengala en el parque nacional de Mudumalai, Tamil Nadu, India. Fotografía del autor.

1 de octubre de 2015
Notas de campo

En mi camino a Gudlupet esta mañana vi a mi primer tigre de Bengala salvaje. Fue quizás a 15 metros de la carretera justo en frente de la espesura lantana omnipresente en todo el parque. El autobús no se detuvo a nuestro paso. Sentí como si hubiese visto un fantasma. No estaba seguro de si era real. Por suerte, un hombre sentado detrás de mí comenzó a gritar “Puli! Puli! “, Y de esta manera yo sabía que era real y no fruto de mi temprana imaginación de la mañana. La mayoría de los otros en el autobús parecían menos preocupados que el hombre y yo, lo que me sorprendió casi tanto como ver el tigre tan temprano en mi trabajo de campo.

Creo que no puedo describir exactamente cómo me sentí cuando lo vi. En primer lugar yo no sabía si debía creer lo que veía, pero una vez que oí la voz del hombre que gritaba “Puli!” se hizo real para mí y sentí una inmensa sensación de euforia que no ha desaparecido todo el día. Tomé una foto [Figura 1] justo después de que pasamos, no para tomar  una foto del tigre (que había pasado de largo), sino simplemente como un intento de grabar y recordar cómo me sentí en ese momento.

Garabateé estos pensamientos en una cantina en la ciudad de Gundlupet, Karnataka unos 45 minutos después de ver un tigre de Bengala al cruzar a través de Mudumalai reserva de tigres en Tamil Nadu, India. Muchas personas que estudian los tigres, los biólogos de la conservación y ecologistas, entre ellos, pasan años sin ver a este gato grande difícil de alcanzar. Uno de los ecologistas de tigres más prominentes del mundo recientemente me dijo que no vio un tigre durante los primeros 13 años que llevó a cabo investigaciones en el bosque. La experiencia de ver un tigre en mi primer día de “trabajo de campo” formal durante este largo periodo de investigación fue inesperado y lleno de maravillas. El tigre adulto permaneció inmóvil, mirando al frente en la carretera, como si fuera a cruzar. No he visto lo suficiente como para determinar si era macho o hembra, pero en base a su tamaño, yo sospecho que era un varón. Puede que así no vea otro tigre en la naturaleza otra vez en mi vida, y mucho menos en el próximo año.

La forma en que me pasó el ver el tigre es relevante en la reflexión sobre la política de encuentros  de especies diversas y la posición que habito como investigador tanto como partícipe u observador de tales encuentros. En el párrafo siguiente, intento de reconstruir y relacionar la secuencia de pensamientos, imágenes e ideas que he experimentado al ser testigo de este tigre a lo largo de la carretera:

Daba la casualidad de estar leyendo “How Forests Think” (“Cómo piensa el bosque”) (Kohn 2013), en el autobús, y que este casualmente superaba un bache en la carretera haciendo que el bus oscilase hacia adelante y hacia atrás, causándome a su vez perder mi párrafo en el libro, y que a causa de dicha distracción miré por la ventana, lo cual hizo percibiese algo que se destacaba en medio de la Lantana de matorral  verde y tostado, y que debido a que había leido precisamente acerca de los símbolos y la semiótica estaba pensando en el uso de animales como iconos en la forma en que el Departamento Forestal se comunica sobre la conservación de los animales a los turistas (Figura 2), de modo que cuando vi naranja y blanco contra el paisaje verde y tostado pensé  que era una señal literal de un tigre, y que la capacidad de mi mente para reconocer este conjunto de colores como un tigre en lugar de sólo como un símbolo de un tigre se debió a mi salida de mi enfrascamiento a causa del hombre tras de mí que gritaba “¡tigre! Tigre!” en Tamil, y que sabía que la palabra tamil para” tigre” por lo que fui capaz de reconocerlo como” tigre “y por lo tanto me advirtió que el signo del tigre que vi en el borde del bosque era de hecho una transferencia real, en vivo, de un tigre que respiraba en pie completamente inmóvil frente a la carretera, que todo aconteció en menos de dos segundos y se produjo a las 9 de la mañana, por lo que no había suficiente luz para ver nada en absoluto, y por lo que aún pasaron unos segundos después de que interpreté todos estos pensamientos y símbolos para que pudiera entender y experimentar que estaba observando un tigre por primera vez en la naturaleza antes de perderlo de vista porque el autobús no redujo la velocidad a medida que avanzábamos a través del bosque; que todo sucedió en un orden determinado para habilitar esta (no) interacción entre mi persona y el tigre, sin embargo físicamente distantes y separados por el metal y el vidrio de un autobús, y finalmente que todo esto aconteció dejándome con una abrumadora sensación de euforia y agradecimiento por ver un tigre que yo no sabía que iba a experimentar. Que todo esto ocurrió y sólo se produjo debido a la secuencia de pensamientos, ideas y momentos que se produjeron en relación uno con otro en mi mente, me sigue impresionando, y que me hace preguntarme acerca de la relación del yo con los animales y lo que este tipo de encuentros nos ofrecen como los investigadores que buscan para preguntar sobre el significado y la producción de significados en estas relaciones.

margulies2


Figura 2. Señal de comunicación conservacionista, Parque Nacional Bandipur, Karnataka, India. Fotografía del autor.

Como parte de mi investigación y la vida aquí en el suroeste de la India que observo y las experiencias de interacciones con animales grandes y pequeños sobre una base diaria, desde elefantes hasta mosqitos portadores de la infección del dengue, pero por lo general son menos efectivas que la experiencia que explico más arriba (sobre todo si se mide en la cantidad de texto que esas experiencias me hacen generar) y quiero entender por qué. Como lector de la antropología de múltiples especies, creo que el concepto de “múltiples especies” es útil para los tipos de ensamblajes y las relaciones que formula la antropología a tener en cuenta, pero como alguien con formación en geografía, la conservación y la ecología, también me interesa lo que el término no sugiere de manera más completa, es decir, en lo relativo a las relaciones de los individuos con las poblaciones (que puede o no puede significar especies), y las relaciones de estas poblaciones con las particulares ecologías, paisajes y geografías.

En el desarrollo de mi propia perspectiva “multi-especies” del enfoque de investigación en lo que podríamos llamar una Gografía “más-que-humana” (Whatmore 2006), algo que  para mí es también inherentemente a una geografía política, soy consciente de la importancia del valor de encuentro (Haraway, 2008) en el pensamiento a través de nuevas formas de interpretar las relaciones entre animales, humanos, especialmente si vive en un paisaje lleno de encuentros mortales con especies no humanas, como los tigres y elefantes. Al hacerlo, deseo aprovechar simultánea y seriamente el poder material de los signos (no sólo señales reales, al igual que en la figura 2, sino los signos entendidos en términos más generales) de los tigres y otros animales a través de este paisaje impugnado, y la forma en que son capaces de producir nuevas relaciones espaciales entre animales y seres humanos mediadas por las relaciones del estado con los animales y los símbolos animales (Mitchell 2006).

Mi encuentro no interactivo con el tigre en este día me recuerda la compleja tarea que enfrentamos al descentrar nuestros programas de investigación fuera de lo estrictamente humano en el posicionamiento de nosotros mismos en relación a nuestros sujetos humanos y animales, y también las huellas de estos sujetos incrustadas dentro de los paisajes y geografías particulares a través de signos, símbolos y apariciones. Como sugiere mi relato, que suponía en un principio no ver un tigre vivo, sino sólo el tigre como símbolo de sí mismo dentro de una reserva de tigres, una designación espacial repleta de significados simbólicos y políticos de gran alcance. Veo un cierto potencial para este tipo de narrativas de encuentro que la auto-etnografía se desarrolle como un método creativo, o al menos su práctica informativa, para interrogarse entre las políticas de especies y nuestra posición como investigadores que intentan estudiarlas.

Trabajos citados:

Kohn, Eduardo. 2013.How Forests Think. Toward an Anthropology beyond the human. University of California Press. Whatmore, Sarah. 2006. Materialist Returns: Practising Cultural Geography in and for a More-Than-Human World.Cultural Geographies 13.4: 600-609.
Haraway, D.J. 2008. When species meet. University of Minnesota Press.
Mitchell, Timothy. 2006. Society, Economy, and the State Effect.” The Anthropology of the State: A Reader: 169-86.

fuente:
https://aesengagement.wordpress.com/2016/01/08/reflections-upon-seeing-a-tiger-in-the-wild-for-the-first-time/

Conocer animales. Reconocer animales. Reflexiones sobre las reflexiones al ver un tigre salvaje por primera vez de Jared Margulies.

Mafa Alborés: “Ausencia y presencia” (proyecto “Animal Invisible”)

Si en nuestra anterior entrada dejábamos constancia de una cierta declaración de intenciones renovada, en la presente nos ha parecido bien escoger un comentario oportuno, que retomase la esencia de los temas que tratamos en El Animal Invisible y que simultáneamente ofreciese una cierta conexión con la actualidad de los crecientes estudios (con aval académico de diversas disciplinas) sobre la imagen de los animales como índice significativo de las relaciones humano-animal.
Lo cierto es que ya hace meses que reclamó nuestra atención un escrito de un estudiante de doctorado publicado por el blog de la Asociación Antropológica de América, y más concretamente por su sección de Antropología y Medioambiente. El título del blog en cuestión es Engagement (Compromiso) y ya apunta al porqué de observar y comprender las relaciones entre la fauna y las poblaciones humanas de áreas medioambientales concretas, en las que depende de las decisiones y consideraciones de los seres humanos que la vida animal no se vea mermada ni afectada por sus intervenciones interesadas en el entorno natural. El compromiso del título da por hecho el poder imparable de las sociedades humanas al alterar los entornos naturales y sus recursos, lo que supone que su conservación en consideración con las demás especies que lo habitan depende de un compromiso por parte de los humanos, y para adquirirlo han de reflexionar sobre sus términos.
El escrito en concreto es una reflexión casi de carácter íntimo del aspirante a doctorado en Antroecología Jared Margulies acerca del sentido y objetivos de sus propios estudios y trabajos de campo bajo el peculiar estado emocional que le produce la afortunada y fugaz visión de un tigre en estado salvaje.

Un glotón captado por la cámara de George Shiras

El fugaz e incompleto avistamiento de una criatura constituye en cierta manera un indicativo de la base de nuestros conocimientos acerca de los demás animales, dado que sólo puede derivar en identificación de un animal conocido o en especulación acerca de una animal desconocido o no identificado, que generalmente produce temor o desconfianza. Margulies, casualmente enfrascado en la lectura de “How Forest thinks”, predispuesto a descubrir sus objetos de estudios en la jungla que ahora atraviesa subido a un autobús, ve un tigre en el exterior, y, consciente de lo fortuito y difícil del hecho, intenta otorgarle sentido usándolo como pretexto para plantearse sus propios trabajos desde una perspectiva antropológica. Pero lo más significativo para decidirme a comentar el artículo de Margulieses es que lo ilustra con una fotografía que él mismo tomó después del avistamiento aunque ya no se mostrase el lugar exacto ni mucho menos el tigre, y es que en sus propias palabras la realizó “no para tomar  una foto del tigre (que había pasado de largo), sino simplemente como un intento de grabar y recordar cómo me sentí en ese momento” lo que amplía de forma muy interesante la estricta concepción de lo que debería ser una foto documental. Si el tigre hubiese aparecido en el encuadre, seguramente, dadas las circunstancias, sería igualmente difícil de distinguir, de ver, debido a su pelaje mimético y al barrido producido por el movimiento del vehículo, y es precisamente esto lo que equipara ambas posibles fotografías, totalmente dependientes de un texto adjunto para su comprensión, y es que la presencia de los animales ha de ser meditada y explicada para formar parte de nuestra documentación histórica y no ser una mera ilustración de ésta. Recordemos que aunque el estudio de las demás especies complementa el de la nuestra a través de la antropología, que constituiría en gran medida una parcela de la biología, es la sociología la que legitima los estudios humano-animales en una rama específica denominada antrozoología en ámbitos académicos anglófonos y francófonos. La visibilidad de los animales es el tema principal de los contenidos de este blog, especialmente cuando es vehiculizada por representaciones artísticas al servicio de la divulgación zoológica y conservacionista, más incluso que como carga simbólica en el arte figurativo. Si además tenemos en cuenta nuestra particular atención en el arte fotográfico en su condición de catalizador del arte moderno, creo que será fácil comprender porqué es relevante mencionar el artículo de Margulies. Nos parece el mejor modo posible de arrancar una nueva temporada de contenidos de El Animal Invisible.
Os traduzco un extracto del artículo original, que promete iniciar una serie sobre su trabajo de campo conservacionista en India, y a continuación recopilamos algunos fragmentos de nuestras propias reflexiones acerca de los avistamientos de animales y el sentido que les otorgamos.

Mafa Alborés

 

CFP: Radicalizing the politics of ‘living with’: enacting race, ethnicity, and difference in animal geography scholarship

Annual Meeting of Association of American Geographers, Boston MA, April 5-9, 2017

Sponsored by the Cultural Geography Specialty Group, Animal Geography Specialty Group, Cultural and Political Ecology Specialty Group

The 2016 shooting of the gorilla Harambe by Cincinnati zoo officials inspired racially-inflected outrage among many who claimed to speak for the silverback, from “Gorilla Lives Matter” memes to assertions that Harambe, in his final moments, gave better care to the child of color who had fallen into his enclosure than the child’s mother, also a person of color. This incident is but one of the more recent in which popular “animal rights” discourses seemed to value animal lives above those of human groups already marginalized in society in general as well as in environmental politics. Indeed, racism and white supremacy influenced the very origins of the humane movement and wildlife preservation in American society and other cultures. For example, early-twentieth-century zoologist William Hornaday vilified immigrant and African-American hunters for decimating endangered game (Dehler, 2013).

Animal geographers and other scholars of human-animal relationships seem well-positioned to intervene in the disconnection between animal rights discourse and racial justice, yet these scholars have tended to adopt either an animal rights frame that elides human politics and difference, or a political ecology frame that is more attuned to human inequalities and less so to justice for animals. Furthermore, there has been a lack of diversity in the kinds of animals that receive the most attention from animal geographers, with much scholarship focusing on livestock, pets, and charismatic species on urban fringes, and few works on animals whom we might deem harder to love, and who often endanger humans. This session seeks to explore possibilities for scholarship that deeply values the lives and differences among humans and non-humans in all of our points of contact. Furthermore, we seek to highlight the ways in which race and animality are not separate, static categories but are in fact (re)produced through, among other things, the politics of animal rights, wildlife conservation, and daily interactions among humans and non-humans (Chen, 2012, Neo, 2012).

We seek papers that call into question how normative approaches to rights, justice, and ethics of care extended beyond the human tend to value certain forms of life over others at the expense of more marginalized and minority human communities, especially the urban and rural poor and people of color. Our aim here is not to suggest that animal lives do not matter, but that there is a danger in advancing animal geography scholarship that at times seems to suggest that ‘all lives matter’ without considering how this framing ignores the empirical realities that many lives enmeshed in the world of global capitalism and structural racism are fundamentally made to matter less than others. We invite contributions to this session that grapple with and shed light on the ways in which life, a relational quality shared by humans and animals alike, comes to be valued and politicized differently within multispecies geographies–both within diverse empirical contexts as well as within our own scholarship.

Please submit paper title, abstract (no more than 250 words) and PIN (personal identification number) to session organizers: Dawn Biehler (dbiehler@umbc.edu), Jared Margulies (jmargulies@umbc.edu) and John-Henry Pitas (jpitas1@umbc.edu) by October 20, 2016. Authors must first submit the paper abstract first through the AAG website to obtain their PIN. Guidelines for preparing abstracts are available at: www.aag.org/cs/annualmeeting/call_for_papers/

References

Chen, M. Y. (2012). Animacies: Biopolitics, racial mattering, and queer affect. Duke University Press.

Dehler, G. J. (2013). The most defiant devil: William Temple Hornaday and his controversial crusade to save American wildlife. University of Virginia Press.

Neo, H. (2012). “They hate pigs, Chinese farmers… everything!” Beastly Racialization in Multiethnic Malaysia. Antipode, 44(3), 950-970.

On a recent visit to Assam’s Kaziranga National Park, home of the famed Rhinoceros unicornis, or great one-horned rhino, I was saddened to learn the day before our arrival a forest guard had been trampled to death by a rhino. The following night, a rhino was shot and killed, its horn cut off and its body left to be found by the Department. It was shot within view of a nearby anti-poaching camp in the park. A forest official later told me that 24 poachers had been shot and killed in Kaziranga this year alone. I was told anyone caught walking in the park who might be a poacher is shot and killed on sight. Reflecting on my research in the South by examining, however superficially, what wildlife governance looks like elsewhere here has been informative for understanding the stakes involved in protecting endangered species within different biogeographic contexts.

IMG_2993
This is a rhino drinking water, not urine.

The next day, I learned that these same rhinos, when not out avoiding poachers or trampling forest guards, enjoy lapping up human urine at the primitive toilets constructed for tourists and forest guards found in the park. They do it for the salt, presumably. It seemed to me a symbiotic relationship; the tourists attract the rhinos with their urine, and in exchange the tourists get an unparalleled view of rhinos from only a few meters away as the rhinos peacefully lap up the piss. Being so close to a wild rhino is, I think, generally well-understood by tourists in the Park to be incredibly dangerous. But if the rhinos understand where the urine is coming from, why would they attack the source of the free liquid salt lick? What are we to make of this particular form of animal encounter?

It is common belief among those who work with these rhinos that they equate humans on foot as a threat; poachers are the only humans who typically risk being so close on foot to rhinos in Kaziranga, as illustrated above, such encounters are often deathly. So does the relation change when an exchange–in this case urine– is made? What, if anything, changes when typically uncompensated animal labor (we do not pay the rhino to take its picture or watch it shit) is compensated in the form of an exchange commodity? Conservationists and wildlife enthusiasts might likely be aghast to hear of wild rhinos drinking human urine (‘going feral’?), but does this potentially represent, albeit by way of a somewhat unconventional example, what a more radical, more-than-human animal conservation of the future might look like, where animal labor and encounter valueare up for discussion?

 

1 This smattering of ideas on rhinos and urine can be partially attributed to, or blamed on, my recent reading of Maan Barua’s forthcoming article, “Lively Commodities and Encounter Value,”  in Environment and Planning D: Society and Space. I thank Maan for sharing with me a pre-publication copy of his manuscript.

 





||

dig a trench draw a line build a fence electrify dig a trench draw a line build a fence electrify dig a trench draw a line build a fence electrify dig a

||

trench draw a line build a fence electrify

wildlife barrier, repurposed steel railway lines, Bandipur
wildlife barrier, repurposed steel railway lines, Bandipur

 

IMG_2505
At the elephant camp, Mudumalai.

In my interview process, as I make my way down the bureaucratic/managerial ladder, the stories become more visceral, lively, animate. Incidents of conflict become stories of encounter. Stories of elephants who are attracted to the smell of booze, tigers who become “man-eaters” after they get a taste for the salt in human flesh. Stories of individuals, not species, families not meta-populations. Tribes ceremonially burying the bodies of killed man-eaters as they might a relative. Riots breaking out when a tiger dies, not for the sake of the dead or the tiger, but in retaliation to perceived curtailment of economic development.  

IMG_2742
Sketch of a kumki elephant, Wayanad.

Observe a herd of elephants across a hill slope as they slowly amble through a tea garden. Massive but agile, it is incredible to watch how they make their way along narrow walking paths cut through the tea, carefully, thoughtfully.  The paths are made for bipeds but they navigate them and remember them, building these walkways into their migratory routes. Observe them by way of smart phone by way of 50x binoculars and the more immediate connection I feel to them, even when watching from a distance, looks and feels surreal. Here they are in a more open patch of an estate in Gudalur, Nilgiris.

IMG_1481Before Gudalur there was a week of standard immigration bureaucracy to navigate in Bangalore and getting set up with my local host institution. Before that there were two brief days in Chennai, and the 7 hour train from Chennai to Bangalore. The image below greeted Casey and I at our first hotel in Chennai. I was thrilled. I’m reading Eduardo Kohn’s “How Forests Think” and so I’m thinking about symbols, the power of symbols and icons, and both how we as humans represent the non-human and how ‘they’ in turn represent us. This representation of a Tiger dressed as an officer or prince, in addition to being fantastic, seemed like a good place to start thinking about animals as icons and representations of animal selves. How can problematizing and deconstructing our conservation symbols and icons can be productive (in the positivist sense), and yet how are these symbols productive (in the critical sense), and for whom?

IMG_1284This week happened to coincide with the announcement of India’s first leopard census, the first attempt by the Indian State to estimate a country-wide leopard population. It is the first time the State has made such a calculatory effort to produce a Indian leopard population, though it has much practice with Tigers. Based on a combination of scat data, sightings, camera trap imagery, and much extrapolation, the Wildlife Institute of India now estimates a country-wide population of 12,000 – 14,000 leopards. I want to spend some time thinking about these numbers, what they mean, for whom (human and non-human), and why. For more on counting cats, it’s worth reading about the recent Tiger Census that suggested India’s tiger population increased 30% in recent years (or did not), and the power of such calculations.

IMG_1458